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Hola...!!! Soy Ricardo, o Fabián, o Fabi, o Coti, o CrOsTI... En algún momento nuestras vidas se cruzaron, y me llamaste de alguna de estas formas... Si estás leyendo esto, representás algo para mí. Y algo bueno. De forros e hijos de puta, estoy hasta la frente en mi vida real, así que por acá no los quiero ver. Alguna de las cosas que escribo, las viviste conmigo. Otras, te las habré contado en su momento, o creo que es bueno que las conozcas ahora. Si en algún párrafo no salís bien parado, no es con el objetivo de ofenderte, sino la visión que tenía, tuve o tengo, de determinada situación que compartimos. Esta es mi catarsis, mi espacio de libre albedrío. Mi Blog, mis reglas. Espero que lo puedas disfrutar, y que comentes. Que critiques y sugieras. Que enriquezcas estos relatos con tu visión y/o tu recuerdo. Y si dispara algo dentro tuyo, me voy a sentir mas feliz todavía...

domingo, 29 de julio de 2012

13er. Relato: PEPE ROMPEEEE...!!!

Historias de roturas, daños, destrozos, o como se les quiera denominar. Cosa común en nuestra infancia, y que vamos a deschavar en este nuevo relato.
Vamos a comenzar, mandando en cana a Patricia, la atleta familiar, especialista en salto en alto, largo, ancho y profundo, tal como pudimos dar fe, en el departamento de la calle Fournier, cuando como una especie de Cachito Vigil menos lloroso, intentaba darnos los tips necesarios para saltar gracilmente desde su cama a la de Claudia, separadas ambas dos, por un abismo de escaso metro y medio, luego de bajarnos el pulgar, tanto a Claudia como a mí, por saltar sin el estilo adecuado... "Se salta así, miren...", fueron sus palabras que quedaran flotando en nuestras memorias por siempre, y que fueron el preámbulo del salto campeón, el de la presea dorada, el del sueño olímpico. En resumen, el salto que terminó con la cama hecha moco, maderas quebradas, elástico en el piso, estruendo ensordecedor... Todavía recuerdo el encule de Don César, y su amenaza de buscar un colegio pupilo para meterla como castigo... Por fortuna para ella, a la semana, al vejete se le pasó la calentura, y todo volvió a la normalidad... Años después, la "alegre bengalí" pudo saciar sus ganas de saltar en un ámbito mas adecuado, en el club Talleres de Escalada, donde comprobó que como deportista, sería una excelente contadora...

Otro episodio con estropicio, protagonizado por la misma intérprete, ocurrió en un cumpleaños de quien suscribe. Eran épocas escolares de repartir tarjetitas invitando en el colegio, cosa bastante boluda e impráctica, si al final terminabas invitando a todo el grado (bastaba con decirles "te invito a mi cumple"), pero que a mí me generaba un embole feroz, odiaba dichas tarjetitas... Para colmo, tenía que invitar a Marcelo, mi amigo del edificio, con el que jugábamos a la pelota diariamente, y que para invitarlo, solo tenía que subir en el ascensor 7 pisos. Confieso que estaba en un día extremadamente pelotudo, porque se acercaba la hora del cumple, y yo no subía... Tomando cartas en el asunto, Patricia me intima a subir, de buena manera, luego gritándome un poco, cagandome a puteadas al rato, hasta que desembocó en un certero collarazo de perro, revoleado a un ancho de mesa de distancia, que fuera agilmente esquivado por mí, logrando que el collar, con una hebilla y unas tachas dos números mas grandes que lo recomendado para un caniche (no toy) chico, como era Cush, fuera a dar de lleno contra un ventanal de 2 x 2 mts., que se hizo percha... No recuerdo la reacción paterna, pero creo que no zafamos de una merecida cagadura a pedos compartida, aunque si, seguro de algún tipo de castigo... Por cierto, no pienso abundar en otro tipo de daños generados por el pedorro pulso temblequeante de mi hermana mayor (el hit "pulso, pulso, que me tiembla el pulso" con el que la gastaba, imitando a Sandro y su "rosa, rosa", estuvo varios años en el Top 40 familiar...), así que le damos un poco de descanso, y pasamos a ocuparnos de mí...

Si leyeron con atención otros relatos de este blog, sabrán que de peque, mi caracter era bastante chispita, por no decir que era un calentón de mierda, y que se me volaban los canarios cada 2 x 3... Bien, entonces les cuento que en una época acotada en 25 o 30 días, hubo un cierto artefacto que paso a ser algo que no podía evitar romper...
Playa, La Lucila del Mar, arena moooy caliente, cosas que cargar... 
Padre y su alero que para armarlo, necesitaba el mismo tiempo y los mismos recursos que emplea su tocayo de apellido Pelli para construir torres, reposeras, heladerita, canasto de mimbre reglamentario (De 2 puertas), lonas, diarios y revistas, gorritos, bronceadores, dados para jugar a la generala, cartas, paletas, y el equipo de mate con 2 termos... Demasiados instrumentos para muy pocos intérpretes. Entonces "yo llevo esto, vos llevá aquello", la división internacional de trabajo, me hizo acreedor de varios ítems, con los que no estaba de acuerdo, y sumado a la arena quemandome las patitas, pretendí negociar menos carga, recibiendo un coro de "dejate de joder y lleva eso", que generó mi ira, que solo se sació cuando con un balanceo muy equilibrado hacia atrás primero, y adelante, aprovechando el envión, después, despedí con fuerza y puntería, el equipo de mate con ambos termos (uno lleno de café, el otro de agua), al mismísimo carajo... 
Creo que dejé de correr, cuando llegué al muelle de Mar de Ajó, y ya no se veía la horda familiar tratando de lincharme... En mi defensa, voy a decir, que los otros 3 o 4 termos que rompí en esos días, fueron solo de puro torpe, sin intención alguna...

Otro punto alto de mis roturas, se produjo en el Gasómetro de Lanús, o sea, en el patio del departamento, donde jugaba, a veces con el Marcelo citado anteriormente, y otras solo, gambeteando defensores imaginarios y batiendo vallas rivales a puro talento y definiciones certeras, al hueco que quedaba entre la pared y el ventanal de la pieza de mis hermanas (Ventanal mellizo, en dimensiones, al del collarazo). En esta ocasión, se ve que los rivales estaban jugando un poco áspero (fútbol rústico, empleado para detener mi calidad excepcional...), y cuando estaba por definir, con el arco desguarnecido, y la tribuna dejando escapar el grito ahogado de gol, un foul descalificador... Ehhh... Bueno... Vamos a decir la verdad... cuando estaba por patear, pisé la pelota, cayéndome de culo, y con el envión, pasé a través del ventanal, aterrizando contra la cama de mi hermana... 
Me miré el brazo derecho, y de algún lado impreciso, me salía bruta cantidad de sangre... 
Con la ayuda de un vecino, me llevaron a una clínica donde me dieron 5 puntos en el antebrazo, y con ese episodio, se clausuró definitivamente ese templo del fútbol, donde brillara tan imaginariamente...

Como Bonus Track, la última historia. 
En mi pieza tenía un equipo de música, donde escuchaba discos de vinilo. A Claudia, su novio le había regalado un disco de la brasileña Simone. En vez de escucharlo en el equipo "familiar", fue al de mi pieza. Como la pieza era, además de chica, un auténtico quilombo, sacó el disco mío que estaba puesto en el plato, y lo dejó en el piso. Cuando volví y fui a poner mi disco, casi me muero... Varios surcos desparejos atravesaban el disco, de lado a lado... Encima era un disco doble... Mi disco favorito... "Queen Live Killers". La tortuga habrá pensado que era una alfombra, y le pasó por arriba... De calentura, agarré su disco de Simone, y se lo rayé con una saña digna de un capítulo de "Mujeres asesinas" (Porque fue una reacción bien minitah...) 
Vaya uno a saber porque (seguro cagazo a una represalia tipo "Operación Tormenta del Desierto", minutos después de cometer "el crimen", me fui hasta la disquería y le compré el mismo disco...
Hace unas semanas, Carlinhia, pa' los que no la conocen, mi sobrina, descubrió "Uhhh... que loco... 2 discos iguales de Simone...!", en los estantes de la casa de sus abuelos...
La mentira tiene patas cortas...

Si llegaron hasta acá, pueden escuchar tranqui las cadenas nacionales sin mosquearse... No le den bola a Caparrós...
Hasta el próximo relato  

4 comentarios:

  1. Llegué al final! Hic...Gracias por las risas que me sacás siempre.

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  2. Gracioso pero literal. Doy fe que lo que contó pasó.
    Soberbio Crosti!!! Gracias por los recuerdos. Patricia

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  3. el Gasometro de Lanus... ya de chiquito eras antivuelta!

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