En esta oportunidad, les voy a relatar algunos sucesos que dan Fe a eso de "A golpes se hacen los hombres"
En mis años de escolaridad primaria, como una especie de sino trágico, repartía mis horas entre mi casa, el colegio, y la "Salita Máspero" Vaya uno a saber por que catzo, vivía lastimándome mucho mas seguido de lo normal, y del colegio me llevaban a esta sala de primeros auxilios, donde hubiera sido justo, que un sector de la misma, llevara mi nombre, en homenaje a uno de sus pacientes habitués (El slogan "Lo importante no es que vengas, sino que vuelvas", debe estar inspirado en esos días...) Puntos en la pera por resbalarme del trampolín, Otra vez puntos en la pera y paleta partida, por cierto "tackle deslizante desde atrás con riesgo para el adversario", diría la Chancha Don Niembraaaa, fractura de clavícula por similar infracción, glorioso agujero en el muslo por caerme dentro del arco, sobre un bulón bastante oxidado, mas alguna que otra lesión ya olvidada, dan cuenta de lo que digo...
Pero lo cierto, es que hubo mas cosas...
Una bastante "heavy", por cierto, modificó de un día para el otro, la historia de mi vida...
Micro de Don Rodolfo. Volvíamos a la tarde, ya viviendo en Lanús. En el asiento del fondo, Estábamos jodiendo con Tita, como lo hacíamos habitualmente, cuando un boludo se metió sin que nadie lo llame. Este boludo, no era compañero nuestro, que estábamos en 5to. grado, sino que era de 4to. El caso es que este fulano, era un gorila que parecía de secundaria, mucho mas grande corporalmente que nosotros, y decidió, porque se le cantó, que yo no lo podía cargar a Tita, por lo que discutimos, y terminamos a las piñas...
Es un decir...
Tremendo mastodonte, no solo me cagó a trompadas, sino que cuando terminé en el piso del bondi, como Grand Finale, decidió patearme a voluntad, la cabeza.
El micro ya había llegado a casa, y Don Rodolfo me llamaba, pero yo no aparecía...
Recuerdo patente verme bajando del micro corriendo, subiendo hasta mi casa, en el primer piso, agarrar un sillón butaca muy pesado, levantarlo onda "increíble Hulk", y...
...Un par de médicos revisándome, porque aparentemente, después de revolear el sillón, me desmayé...
¿Se acuerdan de aquel Ricardito Fabián, buen alumno, con buenas notas, inteligente?
Bueno, aquel pibe, quedó en ese micro, esa tarde, porque a partir de ahí, comencé con mis problemas de dispersión, pérdida de memoria, vértigo, disritmias cerebrales, no retenía un puto texto, cuando me acostaba "se me venían encima las paredes", en fin... Quedé Pipi-Cucú...
Años y años de electro-encefalogramas, Tegretol, Gardenal, y otras pastitas que ya no me acuerdo...
Al pelotudo no lo echaron del colegio. Cuando citaron a sus padres, y les informaron lo que había hecho, el padre lo empezó a cagar a sopapos, y tuvieron que interponerse mis viejos para que no le siga pegando...
No le guardo rencor, pero se que me cagó la vida.
No lo vi nunca mas, y por suerte tampoco está en los grupos del colegio en Facebook. Tampoco que sea cuestión de encontrarlo y tener que darle un abrazo... (¿Qué te pasa?)
Nos vemos la próxima... Espero que con mejor onda...

Hola Fabi. Recién recibí información sobre tu blog, enviada por tu madre. Me leí todos los relatos. Me has sorprendido gratamente, no sabía de tus cualidades literarias. Me gusta que estén numerados para no perderme ninguno.
ResponderEliminarSobre este en particular te cuento que tenemos en común concurrir a la Sala Máspero, pero yo lo hacía sólo para vacunación y revisación bucodental.
Te mando un beso y adelante!!!
Lucy.
Muchas gracias por la sorpresa. ¿Quién iba a imaginar que compartimos la salita Máspero, no?
ResponderEliminarCuando puedas, mandame un mail a coti_128@yahoo.com.ar así te agrego al listado, y te aviso cuando publico nuevos relatos.
Un beso