Luego de mi abrupta salida del Modern (lo contaré en otra entrada), padre y madre decidieron que lo mejor para sus hijos, era consultar sobre lo "top de lo top" en materia educativa, y vaya uno a saber quien, le recomendó "mandalos al María Reina"
Con la rebeldía brotándome por cada poro ante lo que consideraba (y aún hoy considero) un atropello a mis derechos, acabé posando mi cuerpito en las aulas de esa cárcel, de la que guardo muy pocos recuerdos agradables.
Les recuerdo que desde antes del jardín de infantes, y hasta el final de 6to. grado, venía compartiendo mas de 8 horas diarias con los mismos compañeros, las mismas maestras y profes, en un lugar donde todos me conocían (y querían) y donde yo conocía a todos.
De un día para el otro, esto cambió en un giro de 180º...
El primer día, de movida nomas, la portera me señala "tiene el pelo muy largo", generándome dos inquietudes: La primera, ¿Por qué les importaba el largo de mi pelo en la escuela? Nunca jamás antes me habían hecho ninguna observación similar... y la segunda, ¿Por qué me trataban de "Usted", si solo tenía doce años...???
De ser "Fabián", pasé a ser "Señor"
Mal debut... Y para colmo, después de formar casi militarmente en el patio, entrar al aula, y con la llegada de la primer maestra, comprobar, horrorizado, que se ponían a rezar...!!!
Ya en otra entrada los deleitaré con mis accidentadas "primera y segunda comunión", la incalificable "Confirmación", y las "confesiones truchas", que componían hasta ese momento, lo que creí serían las últimas experiencias religiosas por mi parte, por lo que ese rezo colectivo, me generaba un rechazo increíble...
Con el paso de las horas, comprobé también, que casi la mitad de mis compañeros y compañeras, o casi la mitad del colegio, estaba compuesto por rubiecitos y rubiecitas de apellidos con mas consonantes que vocales, no demasiado afectos a abrirse al diálogo, no demasiado jodones, y muy, pero muy eslovenos...
Pocas veces en mi vida me sentí tan sapo de otro pozo, como las primeras semanas ahí...
Con el paso del tiempo, fue mejorando, de alguna manera, esa primera impresión. No por causa de un mejor trato de la portera, por ejemplo, ya que al día siguiente no me dejó entrar al colegio hasta que me cortara el pelo, acto que realicé esa misma tarde... Al día siguiente, me volvió a frenar impidiéndome la entrada por 2do. día consecutivo, y ante mi queja por la injusticia porque me había cortado el pelo, llamó al cura, quien me dijo que lo tenía que cortar aún mas, porque sino no me iba a dejar entrar...
El peluquero, a pesar que se cagó de risa al verme entrar a su local por 2do. día consecutivo, no me cobró el re-recorte...
Tampoco mejoró por la "apertura" de los eslovenos, que siguieron siendo igual de cerrados que culo de muñeco... (Yo no era tampoco muy locuaz, pero empecé a entender que no era nada personal contra mí...)
Obviamente, terminé haciéndome compinche de los mas rantifusos, y la empecé a pasar mejor...
Al año siguiente, ya la tenía bastante clara. Pasábamos bastante tiempo boludeando en el club Talleres de Escalada, del que me hice socio, y pasó a ser mi perdición escolar, y mi etapa mas futbolera. Un sábado iba a ver a Lanús, el sábado siguiente a Talleres, y los domingos a San Lorenzo...
Creo que las carpetas terminaron el año intactas. Me llevé todas las materias, incluidas gimnasia y religión (obviamente), con excepción de Matemáticas...
La profesora titular de Matemáticas, no recuerdo si enfermó, si murió, si se cansó, si la abdujeron extraterrestres, o que coño, el caso es que a poco de empezar el año, la reemplazó un bomboncito del que me enamoré perdidamente... Todas mis fuerzas y mi intelecto, los puse al servicio de esa materia, y de esa profesora...
Claro que... Siendo un auténtico "5 pa'l peso" como lo soy, un tal Murphy utilizó mis experiencias para sustentar su Ley...
Recuerdo aquella vez, gloriosa, en que entró al aula, seguida por un fulano de anteojos, que se sentó en las filas de atrás. EL INSPECTOR DEL MINISTERIO. Ese que cuando entraba a un aula, le llenaba el culo de dudas a todo el alumnado...
La profe, piola, en un sistema de señas imperceptibles para cualquiera que no estuviera pendiente de cada lartido de su ser, ubicó a las 4 o 5 eslovenas con promedio 10,75 mas o menos, para que se ofrezcan a resolver los ejercicios que puso el fulano en un pizarrón dividido en 4...
"¿Quién quiere pasar?" Dijo el fulano... Sin responder, saltó una rubia de su banco, y con la mano izquierda atada a la espalda, y tirando besitos a la tribuna, lo resolvió rápida y eficientemente... Lo mismo sucedió en el siguiente ejercicio... Lo mismo en el tercero... Para el cuarto, este galán, se ofreció, hecho muy bien recibido por la profe, dado que la acumulación de rubitas, se estaba tornando sospechosa. Habiendo visto lo que habían hecho mis compañeras antes, casi con números perfectamente proporcionados, una bella caligrafía nunca antes lograda, termino el ejercicio, poso suavemente la tiza, para que no levante polvillo, giro para quedar de frente al aula, y percibo en la profe una cara similar a la de Apu, cuando le informan que tuvo octillizos (Si no son fanáticos de Los Simpsons, lo siento por ustedes y sus miserables vidas...) y noto a las rubiales espantadas, cuando el vozarrón del inspettore, desde el fondo del aula, emite un lacónico "Ese ejercicio esta mal resuelto"
Con la vergüenza haciéndose cargo de la situación, la mente totalmente bloqueada, las manos transpiradas y temblorosas, intento resolver de alguna manera el dichoso ejercicio... El clima se podía cortar tranquilamente con un hacha, de tan denso... Cada camino nuevo que tomaba, el tipo, desde el fondo, solo decía "está mal", hasta que en un determinado momento, arremetió con un despectivo "Profesora, haga sentar al alumno, que, evidentemente, no sabe resolver ese ejercicio" Pasó alguien que si lo supo resolver. A esa altura, con la cabeza hirviéndome cual Palmiro Caballasca, rojo como un tomate, y ciego de humillación, solo me quedó esperar el timbre, y la partida del tipo. Una vez sucedido esto, las matemágicas rubias se me vinieron al humo, reprochándome todo tipo de cosas, hasta que entró Ella... Se acercó hasta mi banco, me miró seriamente... Y me agarró del cogote...!!!
Si señores... Me hizo "Pequeño demonio...!!!" (¿Esta por mas que no sean fanáticos, la tienen, no?), pero por uno, o dos segundos, pasados los cuales, se tentó de risa y me preguntó el motivo de semejante bochorno... Lo que le dije, fue que pensé, erroneamente, que se resolvía de la primer manera que intenté... Aunque la verdadera respuesta era otra, y Uds., al igual que ella, se dieron cuenta al toque, no...?
Nos vemos en otra entrada

Ya que mencionaste la entrada, lo comento aca, pero el comment es para el blog y para el tuister tambien.
ResponderEliminarMe haces estallar, mal. (nunca te lo dijeron, seguramente). Gracias. Y aunque digas que no tenes palabra, sabe que NO TE CREO.
Beso.
Muchas gracias...!!!
ResponderEliminarBesos...!