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Hola...!!! Soy Ricardo, o Fabián, o Fabi, o Coti, o CrOsTI... En algún momento nuestras vidas se cruzaron, y me llamaste de alguna de estas formas... Si estás leyendo esto, representás algo para mí. Y algo bueno. De forros e hijos de puta, estoy hasta la frente en mi vida real, así que por acá no los quiero ver. Alguna de las cosas que escribo, las viviste conmigo. Otras, te las habré contado en su momento, o creo que es bueno que las conozcas ahora. Si en algún párrafo no salís bien parado, no es con el objetivo de ofenderte, sino la visión que tenía, tuve o tengo, de determinada situación que compartimos. Esta es mi catarsis, mi espacio de libre albedrío. Mi Blog, mis reglas. Espero que lo puedas disfrutar, y que comentes. Que critiques y sugieras. Que enriquezcas estos relatos con tu visión y/o tu recuerdo. Y si dispara algo dentro tuyo, me voy a sentir mas feliz todavía...

viernes, 18 de mayo de 2012

8vo. Relato: NIÑEZ EN CHIVILCOY (PARTE 1)

Una parte muy importante de mis vacaciones de chico, las pasaba en Chivilcoy. Ir al campo, leer pilas y pilas de Aventuras de Patoruzú, Locuras de Isidoro y Correrías de Patoruzito, que se acumulaban durante el año, y la compañía de mi amigo Alan, hacían de esos días, algo muy agradable y que se extraña un montón...
Acostumbraba a dormir en una habitación tipo altillo, que era apasionante ya desde su escalera de madera, que le daba un particular sonido a los pasos para subirla, la baranda, que daba la impresión de no ser muy firme, pero que jamás fue obstáculo para que nos colgáramos de ella al subir, y que nos sirviera de deslizador para bajar, y las cosas que había... Instrumentos folkloricos, botellas de bebidas antiguas, el legendario biombo verde, y, fundamentalmente, la ventana que daba acceso a las azotea, y que permitía, si uno tenía ganas, a pasar de una casa a cualquier otra vecina, porque las alturas eran iguales. Los días de semana, la tía Tita y Maricha atendían la peluquería que estaba en la parte delantera de la casa, Evangelina y Francisco atendían su perfumería, José estaba en el campo, y yo, me sentaba en los sillones hamaca del patio, al sol, a leer y jugar.
Mi compañero de juego, ya nombrado, era Alan. ¿Pero quién era este sujeto? Bueno, Alan era un perro boxer, mas bueno que el Quaker, al que yo le rompía un tanto las pelotas, pero que me hacía muy buena compañía en esas tardes. Lo único que jamás pude hacer, es sacarle el chiche con el que él se entretenía: Un Fiat 600 azul, de plástico... ¿Diganme si alguno de Uds. vio algún perro jugar con autitos, alguna vez en su vida...? Yo si...
Motivo de nuestra amistad, fue que cierta vez, se armó un pequeño incidente, del que a lo mejor, con la asistencia de algún buen letrado, pude haber zafado en su momento, pero al no tenerlo, esgrimí mi propia defensa de la mejor manera posible, con muy poco éxito...
En uno de los viajes, al llegar, estaban terminando de pintar la casa, y el patio, mi ámbito de juegos, estaba impecablemente blanco, decorado por la enorme cantidad de plantas que siempre había, y que daban un contraste perfecto... Dentro de esas plantas, había una que siempre me gustó, y que tenía unas hojas redonditas, casi acolchonadas, que cuando las apretabas contra el piso, por ejemplo, dejaban una mancha de obvio color verde... Claudia, mi hermana, se refiere a las obsesiones como "estados Monk", por la serie del fulano que sufre de TOC. Se podría decir que en ese momento, me agarró un "Anti-Monk", porque de tan perfecta, e impecable que estaba la pared, no se de donde me surgió agarrar hojitas de esta planta, y homenajear a mi idolatrado amigo, estampando en la límpida pared, quizás en la parte mas visible, la leyenda "ALAN GALLO"
Tal vez en Tandil, me hubieran dado el premio al salame mas grande del mundo, pero estábamos en Chivilcoy...
En mi defensa, cuando me interpelaron, alcance a balbucear que no había sido yo, quien había escrito la pared. Mi coartada se fue mas rápido que como llegó... No había, en esa ocasión, ningún otro infante para culpar, el perro era un capo, pero era evidente que no sabía escribir, y el apellido de Maricha y Evange, era "JAYO"
Telón piadoso...

9 comentarios:

  1. Fabian me alegra saber como te puedo contestar y te sigo con todos tus comentarios,le comentaba a tu mamá que sería bueno que escribas un libro,y que podamos leerlo todos besos te quiero

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  2. Muchas gracias, Tía... Pero no va a haber libro. Es un pasatiempo...

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  3. Bueno.....voy a interrumpir el besuqueo familiar. Mire ud. tía Olga.....quienes entran en el blog del sobrino....un tipo desnudo!!!

    Me encanta leer estas historias, Coti. Sencillas, claras, con tanto asesinato que hago esto es un bálsamo.

    Abrazo!

    Che sacá la confirmación del comentario que es un garrón escribir esas palabrejas para que lo apruebe jajaj

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  4. Que fabuloso encontrarme con esto! No te imaginás la sorpresa. Aunque no me acuerdo de haberte conocido, nuestras vidas se cruzaron en ese mismo patio y en ese mismo altillo. Un saludo!

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  5. Hola, Martín.!
    Gracias por el comentario. Imagino que serás hijo de José María, si es así, éramos muy chicos (vos eras bebé) cuando coincidimos en Chivilcoy... De hecho, cuando escribía este relato, recordaba un episodio que te tuvo de protagonista involuntario. Te mando un saludo!

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    Respuestas
    1. No tengo la menor idea de cual habrá sido ese episodio. Me dejaste curioso...
      Pero tu relato me hizo acordarme de otros episodios. Como un robo al banco de la esquina, que protagonizamos Paulina y yo con la ayuda de Lautaro y de mi hermano Javier, que eran un poco más chicos. De la ventana del altillo pasamos a la azotea, cruzamos los techos del hotel Iglesias y de ahí llegamos a los del Banco Francés. Habíamos llevado unas bolsas de pástico, y sin que nadie nos viera las llenamos de higos, de una higuera que había (no sé si todavia existe) en el fondo del edifício donde funcionaba el banco. Todavía oigo los gritos que nos pegó Maricha a la vuelta. Nos retaba por haber "robado el banco", pero sobretodo porque los higos estaban verdes: por qué no habíamos esperado unos días, carajo?
      Esto debe haber sido en el 82 o 83... De Alan también me acuerdo un poco, pero mucho antes y yo era muy chico. Lo que no recuerdo para nada es ese fiat 600 de plástico...

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    2. Martín, un poco tarde, pero espero poder sacarte la curiosidad. El episodio ocurrió en la única ocasión que coincidimos en Chivilcoy. Vos eras bebé, y en el reparto de habitaciones, esa vez les tocó a tus viejos, ocupar la pieza del altillo. Abajo, en el comedor que tenía las fotos de Maricha de sus épocas de bailarina y la maqueta del barco de guerra (Te acordás?), estaba organizada una cena, que no me acuerdo si era navidad, o que, pero éramos una banda de gente. El asunto es que creo que tenías alguna molestia, seguramente cortando dientes, o las dolencias habituales de los bebés, y tu mamá no lograba hacerte dormir, por el barullo que hacíamos, así que se movilizó toda la tropa para la cocina, que era considerablemente mas chica que el comedor, y terminamos todos cenando ahí... Nada grave, jajajaa...
      Del "robo" al banco, no los pienso delatar, (aparte, imagino que ya prescribió...) así que es una muy buena anécdota de la niñez. Mi hermana Claudia, que era un apenas mas "salvaje" que yo, creo que tiene un montón de anécdotas de "saltadura de techos"
      Te mando un abrazo.

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