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Hola...!!! Soy Ricardo, o Fabián, o Fabi, o Coti, o CrOsTI... En algún momento nuestras vidas se cruzaron, y me llamaste de alguna de estas formas... Si estás leyendo esto, representás algo para mí. Y algo bueno. De forros e hijos de puta, estoy hasta la frente en mi vida real, así que por acá no los quiero ver. Alguna de las cosas que escribo, las viviste conmigo. Otras, te las habré contado en su momento, o creo que es bueno que las conozcas ahora. Si en algún párrafo no salís bien parado, no es con el objetivo de ofenderte, sino la visión que tenía, tuve o tengo, de determinada situación que compartimos. Esta es mi catarsis, mi espacio de libre albedrío. Mi Blog, mis reglas. Espero que lo puedas disfrutar, y que comentes. Que critiques y sugieras. Que enriquezcas estos relatos con tu visión y/o tu recuerdo. Y si dispara algo dentro tuyo, me voy a sentir mas feliz todavía...

sábado, 14 de abril de 2012

2do. relato: MODERN SCHOOL... DIVINO... TESORO...



Sale la primer andanada de mi niñez escolar... El Modern School... Creo que arranqué en el Modern aún antes de empezar el jardín. Me anotaron con edad de Jardín de infantes, junto a mis hermanas en un campamento (¿A Gesell...?) y mis viejos hicieron todo el viaje acompañando el micro, monitoreando lo que seguramente habrá sido mis primeras noches fuera de casa. Recuerdo mi primer día (Están las fotos... Vieja, te las saqueo en estos días...), esperando el micro de uno de los "Dones" que no recuerdo quien habrá sido... ¿Don Mario? (Don Mareo...) ¿Don Juan? ¿Don Rodolfo? Era una combi Volkswagen, eso, seguro, parecida a esta...



Los viajes duraban una vida y media... ¿A quién mierda se le puede ocurrir mandar a sus hijos a un colegio de Lanús, viviendo en Pompeya...??? Si..., obvio, si puse "sus hijos", la respuesta es "sus padres", o sea, los míos, y los de Patricia y Claudia... Como una hora y media antes nos pasaban a buscar y nos dejaban, doble escolaridad mediante, una hora y media después... ¿A mi me vienen a hablar de eso de dormirse en el bondi? Ja...!!!
El único día que no dormía, era el miércoles a la mañana, que antes que llegara el micro, pasaba por el diariero y compraba El Gráfico, y me lo devoraba hasta llegar al cole...
Ir al colegio, era como estar en familia... Entre el doble turno, la pileta en verano, y los campamentos, se mezclaban los grados, la mayoría tenía hermanos en otros cursos, y todo era muy amigable.
De las primeras épocas recuerdo muy poco... Todo el colegio estaba lleno de recovecos, y los conocíamos todos... Información fundamental para el juego de las "escondidas", al que jamás le llamamos "pica", como escuché alguna vez por ahí...
Por cierto, dato boludo, pero eficaz para mostrar cuan looser puedo ser si me lo propongo, en cierta oportunidad, al que estaba tratando de descubrir a los escondidos se le estaba haciendo muy cuesta arriba, y de repente empiezo a escuchar "ayudo, ayudo" gritado por muchos de los escondidos, que salían de sus refugios corriendo... Pensando que habían cambiado las reglas del juego, poco tardé en darme cuenta que lo que gritaban era "A Judo", porque ya se había hecho la hora de entrar a la clase con el Sensei de cara cuadrada, que ni con apremios ilegales voy a recordar como catzo se llamaba...

Judo merece un párrafo aparte... Siempre me dio en las tarlipes tener que practicar dicho arte marcial. Era un negado clase A, al que no le gustaba competir (cagón...!!!) y no me presentaba en los torneos. Mientras mis compañeros andaban con cinturón amarillo, amarillo con cinta blanca, naranja, por ahí andaba yo mas blanco que el desafío de cualquier propaganda de jabón en polvo... Hasta que en un momento de rififí berreta, le curré un cinto amarillo a mi hermana (Sería bueno preguntarle de donde merde lo sacó... Por un torneo, ni a palos...!!!), y aparecí en la clase con ese cinto... El japonésido profesor, se dio cuenta la toque, y como castigo, me obligó a ir a una clase en su academia personal, que quedaba por Escalada Oeste, un sábado a la mañana, donde había unos/unas cuantos/cuantas alegres practicadores de Judo y Karate, que me los tuve que fumar en pipa mientras me revoleaban de aquí para allá...


Debo admitir, pese a todo, que me quedaron para siempre, la técnica de caer sin lastimarme, las tomas básicas de Judo, y la capacidad para zafarme de las mismas. No seré un peleador demasiado ortodoxo ni aplicado, pero igual me defiendo bastante bien.


Otra de las cosas que me viene a la memoria, es la maestra de dibujo... Creo que era la Señorita Nancy... Que veía en mi, un potencial enorme, y que bimestre a bimestre, año a año, cumplía un ritual caracolezco... La forma de evaluación para el boletín, era conceptual, por lo que cada año arrancaba con un "Si te esfuerzas un poco mas, no tendrás límites", continuaba en el 2do. bimestre con un "Espero mas de vos", 3er. bimestre "Sigo esperando", y el cuarto era "Felices vacaciones", por no mandarme sin mas, a plumas verdes... Todo esto regado con una carpeta siempre incompleta, dibujos a medio colorear, mientras al lado lo tenía a Tita, que de puro aburrido se mandaba un retrato de Manuel Belgrano a mano alzada en acuarela... (Cuanto talento...!!!)


Musica, otro flagelo... El coro, el maldito coro... Con el canon, con esos desafines dolorosos, una auténtica obra maestra del terror. Si venía "loco de contento, con su cargamento, para la ciudad..." seguro se amargaba de solo escucharme, o el "Guachitoritodelcorralitoooooó" seguro se hacía el harakiri... Suerte que esta buena señora bajaba la guardia rápido, y este cuerpito desaparecía prontamente de esas gradas con aires tan solemnes...

El comedor... Doble escolaridad, comedor en la escuela... El primer plato de sopa de municiones que era tan obligatoria como poner la clave para retirar guita del cajero... Lo bueno era poder ver a lostreschiflados en la tele... En esa época todos queríamos ser Moe... Ya de grandes, nos avivamos que Curly eran mucho mas copado... ¿Clásicos? Hacer el corpiño y la bombacha con la servilleta de tela..., revolear de una punta a la otra de la mesa la comida que no nos gustaba, y hasta ahí... Eramos gente pacífica...
La misma persona que nos daba de comer, atendía el kiosko, donde lo que mas salía era la coca cola de botella de vidrio chiquita, los alfajores Jorgito (imprescindibles para lograr una mini pelota con el envoltorio de papel metálico, con la cual se hacían no menos de 10 partidos el mismo tiempo en el patio cubierto, debajo de la pileta), tutuca, Gofio y Maní con chocolate. En uno de los recreos había pizza (con una masa muy livianita, que se doblaba para abajo y te quemabas con la muzza) y, otro punto alto de mi historial con el Modern...

LOS PANCHOS DE LA POCHA

Y si... Merecen un capitulo aparte... La Pocha era la señora que atendía el kiosko. Jamás nunca en la puta vida, bah... en mi paso por el cole, la he visto sin los ruleros puestos, y su guardapolvo color rosa. Cuando atendía, como medida higiénica (?) usaba unos guantes blancos, que por el uso habían quedado de color grisecito fuerte, para ser honestos, y que fueron motivo de uno de los ataques de ira de madre, por la anécdota que viene a continuación...
Resulta que... En un recreo, se me antoja comprar un pancho. esta buena señora me lo da, con el guante detallado arriba, y la salchicha sobresalía un poco del pan de viena... Hete aquí, que cuando observo la punta de la salchicha, tenía la marca del piolín con que se atan, cosa lógica y común en las salchichas con piel... Bien... Este salame, yo, relacioné la marca en la salchicha, con el remate del dedo gordo del guante de La Pocha, que era muy similar... En ese preciso momento, se me cerró no solo el estómago, sino el deseo de comer salchichas, que me volvió como 10 años después... Encima, los buitres de mis compañeros, que cuando comprabas un Paty se te acercaban a manguearte, al pancho no le dieron bola... Y ahí estaba yo, compungido con el pancho intacto en mi mano, cuando suena el timbre... Entré al aula con pancho dominado, gambetee a maestra y compañeros, y cercado por las dudas y las incertidumbres, opté por la opción Z, si es que hubiera habido algún tipo de opción sobre que hacer con el producto alimenticio... Lo metí en mi coqueto Valijín Primicia, que era algo como esto de abajo...


Terminada la hora, terminada la jornada escolar, el pancho de la discordia, era la nada misma... Se borró por completo de mi mente. Días mas tarde, madre, mi querida vieja, Doña Nilda (Si llega a leer que le puse doña me caga a chirlos...!!!) revisando el maletín a causa de mi "no, no tengo tarea" que se venía repitiendo día tras días, se encuentra con algo extraño, que como son muy sagaces, sé que saben que era el pancho... El quilombo que se armó fue tal, que, con lágrimas en los ojos admití el motivo real de la presencia del pancho (que ya estaba mas azul que el sandwich de Homero Simpson), la similitud con el dedo del guante de La Pocha (Pero si estás igual...!!!), y es el día de hoy que sigo siendo burlado con esta jugosa anécdota escolar...


Ufff...
Basta por hoy...
Continuará...

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