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Hola...!!! Soy Ricardo, o Fabián, o Fabi, o Coti, o CrOsTI... En algún momento nuestras vidas se cruzaron, y me llamaste de alguna de estas formas... Si estás leyendo esto, representás algo para mí. Y algo bueno. De forros e hijos de puta, estoy hasta la frente en mi vida real, así que por acá no los quiero ver. Alguna de las cosas que escribo, las viviste conmigo. Otras, te las habré contado en su momento, o creo que es bueno que las conozcas ahora. Si en algún párrafo no salís bien parado, no es con el objetivo de ofenderte, sino la visión que tenía, tuve o tengo, de determinada situación que compartimos. Esta es mi catarsis, mi espacio de libre albedrío. Mi Blog, mis reglas. Espero que lo puedas disfrutar, y que comentes. Que critiques y sugieras. Que enriquezcas estos relatos con tu visión y/o tu recuerdo. Y si dispara algo dentro tuyo, me voy a sentir mas feliz todavía...

domingo, 16 de septiembre de 2012

16to. Relato: SE BAJO DEL POTRO...!!!

De tenis, obviamente, vamos a hablar en este relato...
 
O de los comportamientos, francamente inaceptables, de quien escribe estas líneas, cada vez que incursionó en el blanco deporte de Fred Perry, René Lacoste, y Diportto (Ah, no... Este no fue tenista, fue remera solamente...)
 
Mi primer recuerdo con "mi palito de tenís" (exacta definición de Homero Simpson, sobre la raqueta), se remonta a aquellas épocas que éramos una familia francamente burguesa, y estábamos asociados al conchetísimo club Harrod's, y mis ambas dos hermanas, iban vestiditas de blanco inmaculetti, a abanicar las pelotitas blancas que les pasaban a dos metros, en las enormes canchas...



Yo, como era el menor, por suerte zafaba de las delirantes ínfulas por el estilo, y solo iba al buffet a matar mis penas, acodado a la barra, con mi Cindor amiga, algún que otro pancho, y seguramente, refrescantes helados...
Cuando retornábamos a casa, después de esas agotadoras jornadas de club, las raquetas pasaban a hacer de guitarra en mis manos, parodiando a vaya uno a saber quien...
 
Un tanto mas grandecito y boludón, cuando éramos novios con Claudia, nos hicimos socios de tenis de Lanús (Ya dejamos de tirar nivel... Empezamos a tirar mijo por las costuras...) y los domingos a la mañana íbamos a pegarle desangelados viandazos a los frontones, y aprendimos a gritar, muy "caretamente" el código secreto "gracias ball", para que nos devuelvan las pelotitas que tan caprichosamente iban a parar a las canchas vecinas, donde otros entusiastas proto-deportistas como nosotros, disputaban fervorosos matches, creyéndose Jaites o De La Peñas, héroes de ese momento...
Ahí, en Lanús, ocurrió un hecho bochornoso, que de pura casualidad, quedó en la intimidad, y solo va a trascender en este relato:
Para poder jugar en las canchas (unas 8 o 9, mas o menos), había que pasar por la casilla y anotarse en la que estuviera libre. Los turnos, eran de media hora por cancha, y cuando terminabas de jugar, tenías que salir de la cancha, pasar de vuelta por la casilla, volver a anotarte en otra cancha vacía, que podía ser en ese momento, o podías llegar a perder media hora porque estaban todas ocupadas... Era medio embolante jugar media hora y cortar, pero no te permitían anotarte en mas de una... Un día, pispeo la planilla, y veo que hay un socio, un tal Sr. Riego, que se había anotado en todas las canchas, sin respetar eso de anotarse en una sola, e iba a jugar, por ejemplo, a las 9 en la cancha 1, 9 y media en la cancha 2, a las 10 en la cancha 3, 10 y media en la cancha 4, y sucesivamente, hecho que me puso de los pelos, y cuando estaba a punto de empezar a armar quilombo, sutilmente Claudia me dijo: ¡Pelotudo...! "Riego" no es un socio... En la planilla anotaron el horario en que riegan las canchas...!!!
Plop...!!!
 
El tenis, como habrán visto, no es para mí...
 
Años mas tarde, lo comprobé definitivamente, cuando la empresa para la cual trabajaba, decidió hacer un evento deportivo para agasajar a clientes, proveedores y personal, para lo cual se alquiló el club Huracán de San Justo todo un domingo. Después de la experiencia "Lanús", hacía años que no agarraba una raqueta, y la mía, se la había prestado a Patricia, así que se la pedí y alegremente encaré el desafío. Cuando llegué, me informaron quien iba a ser mi compañero de dobles...
Se los voy a describir de la forma mas piadosa posible...
 
 
Un señor mayor, con un quincho estilo Mariano Mores, color naranjizo, que ni bien nos presentaron, me llevó a pelotear, mientras me hablaba de estrategias de juego (?), preguntándome si mi fuerte era el saque o la volea, y otras cosas similares... Comprendí, rápidamente, que ese empresario del calzado deportivo, tenía serias, muy serias intenciones de alzarse con la copita de plástico dorado, mientras que mis mayores expectativas, eran ligar un trozo bien a punto de vacío, y que el chimichurri no estuviera muy fuerte...
 
Perdimos el primer partido, y el tipo ya no me hablaba...
El segundo lo ganamos de una manera muy cómica (al menos para mí...), ya que fue con una volea errada por este escriba... En vez de golpear con el encordado, la pelotita me pegó (Si... Leyeron bien... puse "la pelotita me pegó...") en la parte baja del marco, hizo una parábola de mierda, pegó en el fleje y cayó muerta del lado contrario... Por supuesto, que acompañando a un ganchito en puño hacia arriba, un grito animal surgió desde el fondo de mi garganta: "vamossss...!!!"
A esta altura, el tipo estaba rojo de la indignación...
Los rivales derrotados, colegas de él, pero mas jóvenes, se cagaban de risa y me gastaban por mi tiro ganador... 
Después de entrarle a un choripán, y antes de afrontar la siguiente ronda, viene uno de los socios, el organizador, y sin poder contener la risa me pregunta "¿Qué pasó? Me pidió que le cambie el compañero..."  Le conté, y me dice en joda: "Che, no espantes los clientes...!!!"
¡El tipo había ido con la unica intención de ganar un campeonatito pedorro de chapuceros, como éramos la mayoría, y no estaba dispuesto a perderlo... INCREIBLE...!!! 
Bueno, me pusieron como pareja de otro jodón como yo, nos cagamos de risa, perdimos, por supuesto, el siguiente partido (y nos chupó un huevo...), comimos, bebimos, nos morimos al sol y al día siguiente a laburar...
Mi primer compañero de dobles, me odió por mucho tiempo, y no es joda...!!!
Creo que desde ese día, empecé a odiar este deporte...
Mas que odiar al tenis, empecé a odiar a los gansos que copian todos los tics, caprichos, imbecilidades, de los Top Ten, y se creen seres superiores por practicarlo... (Volviendo al título del relato, ni me quiero imaginar la cantidad de bajas por lesión en la muñeca que va a haber esta semana en los torneos internos de los clubes o countries...!!!)
 
Hasta la próxima
 
 

jueves, 6 de septiembre de 2012

15to. Relato - EL REY DE LAS CALLES

Pasan los años, pasan los jugadores, el patriarca siempre está...
Temporadas gordo, temporadas flaco, con barba, sin ella, pelo largo, loco lópez, morocho, canoso...
¿Recuerdos...?
Veamos... Hoy nos toca el Rubro Automotores...

Uno fue formando el carácter, tomando como ejemplo de vida a alguien que en los acostumbrados embotellamientos, cada vez que volvíamos de Chivilcoy los domingos a la noche, se bajaba del auto, y como un Pavarotti criollo, acompañado por sus palmas, arremetía a los gritos, con el hit: "Todos los boludos, son unos boludos... Salen los Domingos a pasear...!!!", en medio de la 2da. Rivadavia (Todavía el Acceso Oeste no existía), generando en madre, hermanas y quien suscribe, un desplazamiento hacia la zona mas baja de los asientos, tratando de convertirnos en seres invisibles, porque nos daba una pizca de vergonha, digamos, ya que esos embotellamientos podían durar varios minutos, y de los autos vecinos, definitivamente, nos miraban...
Eso cuando estaba de buen ánimo...
Jamás en mi vida, vi a un tipo bajarse tantas veces de un auto a intercambiar amenazas y dos o tres bifes, si así lo ameritaba, ante el ocasional conductor que tan desaprensivamente nos encerrara, u osara pasarnos cometiendo una infracción...
Y... Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe...

Su jornada automovilística callejera mas gloriosa, su punto cúlmine, tuvo lugar cuando ya mas sosegado por el paso de los años, y desconociendo el motivo, de acuerdo a su relato, se encontró con otro "caballero del camino", de kilates semejantes, pero motociclista, quien por varias cuadras, con ambos rodados en movimiento, le zapateó las puertas del auto, hasta que decidió entrar a una estación de servicio buscando refugio, tregua efímera que le permitió destrabar el matafuegos, y enfrentar al agresor, con el botellón rojo, hasta que la cosa terminó, deportivamente hablando, en tablas...
No recuerdo, si la refriega fue relatada al llegar a casa, o piadosamente ocultada. Lo cierto, es que a los dos o tres días, suena el teléfono, y mi tía Muñe y mi primo Pelu, muy exaltados, nos avisan que "César salió en el Clarín...!!!".
No... no era una nota sobre la Cámara del Calzado... No... Tampoco opinando en una encuesta... Mucho menos, gritando un gol de Independiente, en la cancha... 
El señorito, salió de la siguiente manera:

En fin... Todos sabemos que Clarín Miente, pero acá no hay Cúneo Libarona que lo haga zafar...!!!


Otra ocasión memorable, también con el auto, ocurrió en la Perito Moreno, cerca del (De pie...) Estadio Nuevo Gasómetro Pedro Bidegain, del Club Atlético San Lorenzo de Almagro (Ya pueden sentarse...), cuando parado en un semáforo, fue embestido de atrás por un camión, y terminó volcado como a 100 metros, de la mano de enfrente... Faltaba una semana para el cumple de 15 de mi hermana Claudia, y él, en vez de ir a hacerse atender, siguió encargándose de organizar el evento. Al día siguiente del mismo, con un "poco" de dolor corporal, fue al médico, quien le hizo saber que tenía varias vértebras hechas flecos, creo que alguna costilla también, y le enyesó, estilo momia todo el torso, le puso un cuello ortopédico, y por dos meses o mas, hubo que alquilar una cama de hospital, para su recuperación, que incluyó un corset metálico, que reemplazó al yeso, y se acabó nuestro motivo de gaste, que era verle el agujero que le habían dejado a la altura de la panza, para que tuviera algo de movimiento...

No los voy a aburrir con nimiedades como cuando compró el Taunus, que venía con un stereo "modernoso" para la época, que reproducía los cassettes en loop, evitando tener que sacarlo para escucharlo del lado "B", y por no saber usarlo, todas las mañanas de casi un año, iba a trabajar escuchando a Los Abuelos de la Nada, y volvía a la noche escuchando el mismo cassette, hasta el hartazgo... Finalmente, un día tomó coraje y me encaró para saber cuando mierda terminaba ese cassette, y se autoexpulsaba, como el stereo anterior...
Tampoco voy a contarles cuando, en sus épocas de hiper religiosidad, iba rezando el Rosario mientras manejaba... Verlo pasar los semáforos en rojo, con cara de paspado, mientras movía incesantemente los labios, garpaba con creces, y me hacía mas llevadero el peligro que su estado de semi-inconsciencia celestial, me causaba...
Bueno... Por hoy paro... No porque se me hayan agotado las anécdotas... Nada que ver... Pasa que me agarra buenito...
Y en realidad, todo esto era una burda excusa, para gritarle...

MUY FELIZ CUMPLE, VIEJITO...!!!    

sábado, 18 de agosto de 2012

14to. Relato: DE CAÑOS CAPITULO I ¿DOS ROBOS EN UNO...? ANDAAA...!

Este relato, como reza el título, trata de la tan mentada "inseguridad", en este caso, vivida en primera persona.  Mas que un relato, podría ser considerado una alcahuetería, hecho que me tiene sin cuidado... Los sucesos son de hace mas de 15 años, y no se si prescribió...
Ocurrió  en una empresa donde trabajé un tiempo, y que no pienso nombrar, y muestra el comportamiento cuasi mafioso de su titular, un curioso caballero de provincias, que tenía la costumbre de hacerse el porteño en sus pagos, y el provinciano en la Capital. (Claro que para quienes compartíamos su presencia, de un lado u el otro, caía igual de repugnante y soberbio...)
Bueno, vamos a los bifes... Se acercaba el mediodía, el bagre picaba, y tomé la decisión de ir a comprar mi almuerzo. En el momento que regresaba, justo pasó por la puerta un 128 color champagne (o "shampein", como le dicen ahora por la trola sin cerebro...), de esos que tanto me gustaban, con 2 tipos, que miraron hacia donde estaba. Una vez que entré, dejé las cosas en la heladera, y fui hacia el escritorio. Sigo con mis tareas, y unos minutos después, se escucha una balacera que viene del local de ventas, que estaba al fondo. El dueño, que estaba reunido con uno de sus socios y la secretaria, dijo, muy calmo: "esos fueron tiros". Acto seguido, por el largo pasillo con piso de madera, se sienten pisadas apuradas acercándose, quedando solitos mi alma y yo, de frente al par de cacos con sus pistolas apuntándome, y exigiendo que les abra la puerta. Temblando como una gelatina me acerqué a la puerta e intenté abrirla, sin éxito, y mientra era puteado y golpeado con el dorso de la mano que tenía el chumbo por uno de ellos, modo sutil de ordenarme que vaya a buscar las llaves, que a todo esto, no tenía puta idea de donde estaban. Con un hilito de voz, preguntaba (a quienes no me querían escuchar, y mucho menos, responder) "¿Dónde están las llaves...?". Por suerte, el otro logró abrir la puerta, le dio la orden de irse al que me amenazaba, y este me hizo arrodillar en una esquina, como en penitencia, mientras, apuntándome al marote de refilón, amablemente me decía "Mirá la pared porque te quemo...!"
Pasados uno o dos minutos, calculo, sale de su oficina, el socio del dueño, gateando, cierra la puerta y me dice "Ya pasó todo". Me levanto, recaliente con todos, con el bobo latiendo a 1000 por hora, y después de las preguntas y respuestas boludas de rigor, nos percatamos que desde atrás, no llegaba ningún tipo de sonido... "¿Qué habrá pasado?" Los cuatro, juntitos como un atado de espárragos, casi en puntitas de pie, fuimos para el fondo, con el temor de encontrarnos a tres tipos despanzurrados, al estilo "Kill Bill". Abrimos la puerta y vimos al encargado del salón sentado en su escritorio, y a un corredor sentado contra una mampara, ambos pálidos y con la elasticidad del mármol en sus cuerpos... Al escuchar nuestras voces, de la zona de los baños, apareció el policía que, como adicional a su trabajo, custodiaba el local.
Una vez que se constató que todos estábamos con un cagazo marca cañón, pero vivos y sanos, comenzó la reconstrucción del hecho, entre los que participamos...
El custodio, que estaba en la puerta del salón, y abría a los visitantes, dejó pasar a estos dos tipos, vestidos de traje, con maletines, que no coincidía demasiado con la vestimenta, mas informal de los habituales compradores, así que después que entraron, cerró con llave y se fue a colocar detrás de la mampara donde encontramos al corredor. Sus sospechas fueron acertadas, ni bien llegaron al mostrador donde los iba a atender el encargado, abrieron los maletines y sacaron sus 9 mm. En ese momento, uno de los chorros le dice al otro "andá a buscar al portero". Cuando va para la puerta, no ve a nadie, entonces lo empiezan a buscar y cuando se meten el baño, empiezan a cagarse a tiros... Los chorros tratan de escaparse, y cuando llegan a la puerta, la encuentran cerrada con llave... Vuelven disparando al salón, y después encaran para las oficinas... A partir de ahí, ya les conté lo que pasó.
Mas tarde, llegó la policía científica, levantaron tres casquillos, midieron, felicitaron a su compañero por el valor, tomaron todos nuestros datos, y a esperar ser citados para declarar...
El corredor, que era un tipo mayor, seguía inmóvil en su silla. A escasos 10 centímetros de él, había un agujero de bala...
En el baño donde se parapetó nuestro héroe, que era individual, de 1 x 1 metro, había azulejos y una baldosa rotas, y un agujero de bala, que daba exactamente en el centro de la cabeza de cualquiera que se encontrara adentro... Lo curioso fue que dentro del baño, encontraron solo un casquillo...
Esa tarde, de puro aburrido, como pasa siempre que un hombre mea parado, estaba mirando el agujero del disparo, pensando "Como zafó... lo pudieron haber hecho bosta...!", se me ocurre "pispear" desde el baño para afuera, y el agujero, que era inclinado hacia abajo, coincidía justo con el agujero del tiro en la mampara, al lado del corredor...
Lo llamé al encargado, lo hice mirar, y llegamos a la misma conclusión: En el baño, el único que había disparado era el poli... El casquillo de la bala que atravesó la puerta del baño, y la mampara, lo encontraron entre la mercadería, al fondo (había raspado el piso). Y el casquillo que encontraron dentro del baño, rebotó en dos azulejos y en el piso (no se mató solo, de pedo...) Los chorros solo habían disparado en la zona de la entrada, cuando encontraron la puerta del salón cerrada...
Al día siguiente, viene el dueño y me pide "Dame tu versión sobre lo que vas a declarar". Me hizo mandibulear media hora contando mi visión, pero en realidad, le importaba medio carajo mi relato. Cuando terminé, me dijo (sic) "Y ahí fuiste a tu escritorio y descubriste que se habían llevado el sobre con los 5.000 dólares..."
¿Lo quéééééé...???, dije al tiempo que hacía Plop!, como en las tiras que leía de chico...
"Si, el sobre con los 5.000 dólares", me repite...
"Yo jamás tuve un sobre de 5.000 dólares en mi escritorio...!", dije...
"Ya se, es lo que le voy a decir a uno de mis socios, al que le tenía que enviar ese dinero... Aprovecho lo del robo, y le digo que nos robaron el sobre preparado para él..."
"Ah... si, pero en la Policía yo voy a declarar lo que ví...!", sostuve...
"Mirá, en realidad, la declaración policial es un formalismo, no pasa nada... y a mi me sirve que declares eso...", trató de convencerme...
"Voy a declarar lo que vi..." Cerré, tajante...
En fin... Podrán notar que siempre tuve joyitas como empleadores...
Después vengan a preguntarme ¿por qué fuiste tan inconstante en tus trabajos?
En el próximo relato, otra de caños, y mandamases macanudos...

Nos vemos       

domingo, 29 de julio de 2012

13er. Relato: PEPE ROMPEEEE...!!!

Historias de roturas, daños, destrozos, o como se les quiera denominar. Cosa común en nuestra infancia, y que vamos a deschavar en este nuevo relato.
Vamos a comenzar, mandando en cana a Patricia, la atleta familiar, especialista en salto en alto, largo, ancho y profundo, tal como pudimos dar fe, en el departamento de la calle Fournier, cuando como una especie de Cachito Vigil menos lloroso, intentaba darnos los tips necesarios para saltar gracilmente desde su cama a la de Claudia, separadas ambas dos, por un abismo de escaso metro y medio, luego de bajarnos el pulgar, tanto a Claudia como a mí, por saltar sin el estilo adecuado... "Se salta así, miren...", fueron sus palabras que quedaran flotando en nuestras memorias por siempre, y que fueron el preámbulo del salto campeón, el de la presea dorada, el del sueño olímpico. En resumen, el salto que terminó con la cama hecha moco, maderas quebradas, elástico en el piso, estruendo ensordecedor... Todavía recuerdo el encule de Don César, y su amenaza de buscar un colegio pupilo para meterla como castigo... Por fortuna para ella, a la semana, al vejete se le pasó la calentura, y todo volvió a la normalidad... Años después, la "alegre bengalí" pudo saciar sus ganas de saltar en un ámbito mas adecuado, en el club Talleres de Escalada, donde comprobó que como deportista, sería una excelente contadora...

Otro episodio con estropicio, protagonizado por la misma intérprete, ocurrió en un cumpleaños de quien suscribe. Eran épocas escolares de repartir tarjetitas invitando en el colegio, cosa bastante boluda e impráctica, si al final terminabas invitando a todo el grado (bastaba con decirles "te invito a mi cumple"), pero que a mí me generaba un embole feroz, odiaba dichas tarjetitas... Para colmo, tenía que invitar a Marcelo, mi amigo del edificio, con el que jugábamos a la pelota diariamente, y que para invitarlo, solo tenía que subir en el ascensor 7 pisos. Confieso que estaba en un día extremadamente pelotudo, porque se acercaba la hora del cumple, y yo no subía... Tomando cartas en el asunto, Patricia me intima a subir, de buena manera, luego gritándome un poco, cagandome a puteadas al rato, hasta que desembocó en un certero collarazo de perro, revoleado a un ancho de mesa de distancia, que fuera agilmente esquivado por mí, logrando que el collar, con una hebilla y unas tachas dos números mas grandes que lo recomendado para un caniche (no toy) chico, como era Cush, fuera a dar de lleno contra un ventanal de 2 x 2 mts., que se hizo percha... No recuerdo la reacción paterna, pero creo que no zafamos de una merecida cagadura a pedos compartida, aunque si, seguro de algún tipo de castigo... Por cierto, no pienso abundar en otro tipo de daños generados por el pedorro pulso temblequeante de mi hermana mayor (el hit "pulso, pulso, que me tiembla el pulso" con el que la gastaba, imitando a Sandro y su "rosa, rosa", estuvo varios años en el Top 40 familiar...), así que le damos un poco de descanso, y pasamos a ocuparnos de mí...

Si leyeron con atención otros relatos de este blog, sabrán que de peque, mi caracter era bastante chispita, por no decir que era un calentón de mierda, y que se me volaban los canarios cada 2 x 3... Bien, entonces les cuento que en una época acotada en 25 o 30 días, hubo un cierto artefacto que paso a ser algo que no podía evitar romper...
Playa, La Lucila del Mar, arena moooy caliente, cosas que cargar... 
Padre y su alero que para armarlo, necesitaba el mismo tiempo y los mismos recursos que emplea su tocayo de apellido Pelli para construir torres, reposeras, heladerita, canasto de mimbre reglamentario (De 2 puertas), lonas, diarios y revistas, gorritos, bronceadores, dados para jugar a la generala, cartas, paletas, y el equipo de mate con 2 termos... Demasiados instrumentos para muy pocos intérpretes. Entonces "yo llevo esto, vos llevá aquello", la división internacional de trabajo, me hizo acreedor de varios ítems, con los que no estaba de acuerdo, y sumado a la arena quemandome las patitas, pretendí negociar menos carga, recibiendo un coro de "dejate de joder y lleva eso", que generó mi ira, que solo se sació cuando con un balanceo muy equilibrado hacia atrás primero, y adelante, aprovechando el envión, después, despedí con fuerza y puntería, el equipo de mate con ambos termos (uno lleno de café, el otro de agua), al mismísimo carajo... 
Creo que dejé de correr, cuando llegué al muelle de Mar de Ajó, y ya no se veía la horda familiar tratando de lincharme... En mi defensa, voy a decir, que los otros 3 o 4 termos que rompí en esos días, fueron solo de puro torpe, sin intención alguna...

Otro punto alto de mis roturas, se produjo en el Gasómetro de Lanús, o sea, en el patio del departamento, donde jugaba, a veces con el Marcelo citado anteriormente, y otras solo, gambeteando defensores imaginarios y batiendo vallas rivales a puro talento y definiciones certeras, al hueco que quedaba entre la pared y el ventanal de la pieza de mis hermanas (Ventanal mellizo, en dimensiones, al del collarazo). En esta ocasión, se ve que los rivales estaban jugando un poco áspero (fútbol rústico, empleado para detener mi calidad excepcional...), y cuando estaba por definir, con el arco desguarnecido, y la tribuna dejando escapar el grito ahogado de gol, un foul descalificador... Ehhh... Bueno... Vamos a decir la verdad... cuando estaba por patear, pisé la pelota, cayéndome de culo, y con el envión, pasé a través del ventanal, aterrizando contra la cama de mi hermana... 
Me miré el brazo derecho, y de algún lado impreciso, me salía bruta cantidad de sangre... 
Con la ayuda de un vecino, me llevaron a una clínica donde me dieron 5 puntos en el antebrazo, y con ese episodio, se clausuró definitivamente ese templo del fútbol, donde brillara tan imaginariamente...

Como Bonus Track, la última historia. 
En mi pieza tenía un equipo de música, donde escuchaba discos de vinilo. A Claudia, su novio le había regalado un disco de la brasileña Simone. En vez de escucharlo en el equipo "familiar", fue al de mi pieza. Como la pieza era, además de chica, un auténtico quilombo, sacó el disco mío que estaba puesto en el plato, y lo dejó en el piso. Cuando volví y fui a poner mi disco, casi me muero... Varios surcos desparejos atravesaban el disco, de lado a lado... Encima era un disco doble... Mi disco favorito... "Queen Live Killers". La tortuga habrá pensado que era una alfombra, y le pasó por arriba... De calentura, agarré su disco de Simone, y se lo rayé con una saña digna de un capítulo de "Mujeres asesinas" (Porque fue una reacción bien minitah...) 
Vaya uno a saber porque (seguro cagazo a una represalia tipo "Operación Tormenta del Desierto", minutos después de cometer "el crimen", me fui hasta la disquería y le compré el mismo disco...
Hace unas semanas, Carlinhia, pa' los que no la conocen, mi sobrina, descubrió "Uhhh... que loco... 2 discos iguales de Simone...!", en los estantes de la casa de sus abuelos...
La mentira tiene patas cortas...

Si llegaron hasta acá, pueden escuchar tranqui las cadenas nacionales sin mosquearse... No le den bola a Caparrós...
Hasta el próximo relato  

jueves, 26 de julio de 2012

12do. Relato: LOCAS VACACIONES - Tomo 1


Vacaciones. Palabra mágica y un tanto (muy) esquiva últimamente... Pero, a pesar de esperarlas con ansiedad, cada vez que salimos, se convierten todas y cada una de ellas, en una suerte de Camel Trophy, digno de olvidar, o de recordar con ganas de cortarse las venas con un fideo cabello de ángel...
En este relato, vamos a recordar un descanso anual, que tuvo la particularidad de ser, para los que me rodeaban, un suplicio, y que generó una muy mala fama que me acompañó un tiempo mas que prudencial, y que pude revertir a fuerza de bondad, carisma, y una poca de amenazas de muerte a quienes me  calumniaban.
Antes de partir, fiel a los consejos de Don César, llevé la Ferrari Testarrossa (bueh... el mono, el querido y añorado 128ito) a un mecánico "de confianza", quien me recomendó, con la voz impostada y mirada hacia el horizonte, como estatua de prócer, "Mándalo a limpiar el radiador, y salí tranqui a la ruta, que lo revisé todo y está como para correr un rally"
Como se podrán imaginar, antes de llegar a Dolores, ya estaba tirado en la banquina, con el motor echando humito...
De arrancarlo a cada rato, me quedé sin batería ("Está Ok", me dijo el muy sucio). Hasta que llegamos a un  electricista, tuve que empujarlo un montón de veces... Tenía puestas unas franciscanas muy "surfers" que solo sirvieron para que, haciendo fuerza para empujarlo con 2 ruedas en el pasto y dos en la banquina,  los pies se me hagan percha con el asfalto caliente...
Resumiendo... Llegamos a Mar del Plata en 10 horas, previo paso por 2 mecánicos de Dolores y Chascomús, que me aconsejaron ponerle agua cada 10 kms., y llevarlo lo mas lento posible. El tutú quedó los 15 días en el A.C.A., donde mandaron a cepillar la tapa de cilindros, le cambiaron la junta, y de yapa, a mi me partieron el culo en 8, con el costo del arreglo...
Una vez en el depto, no podía ni caminar de como tenía llagados los pies. Estuve como 4 días adentro, viendo canal 8 y canal 10... No tenía un arma cerca, y el balcón tenía reja, sino me mandaba la gran Olmedo...
Una vez recuperado, ya las vacaciones eran la dicha en movimiento...
Fuimos a la playa, por primera vez con staff completo... Disfrutando el día... Viendo como volaban en parapente... y bajando por las escaleras de piedra, Claudia pisa para el orto, y se quiebra el tobillo...
Creo que si llegaba a pasar una vaca volando, me cagaba en la mollera...
Bueno, Justo en esos días, y por "casualidad muy casual", San Lorenzo jugaba en el torneo de verano contra Racing. Llamé por celu a mis amigos cuervos, que habían viajado "casualmente" también en esa fecha, y me pasaron la dirección del edificio donde paraban. Los fui a saludar, y muy apenado, les conté de mis pesares pisteros, ruteros y/o ranas. El esperado consuelo, y las voces de aliento que esperaba, tomaron forma de chanzas, jodas, cagadas de risa desembozadas, y muy timidamente, a alguno se le cayó un "mufetti", de la boca... Finalizada mi visita, quedamos en vernos al día siguiente para visitar a un amigo cuervo marplatense, Mariano, y me acompañaron hasta la calle, donde me despidieron alegremente.
A la mañana siguiente, cuando llegué al encuentro, imagen repetida en cada uno que me cruzaba: dedo extendido señalando, risas, y calificativos de "mufa", "secaplantas", "piedra", "Carlos Saúl", etc...
Los mas amables, se dignaron a explicarme, con un par de dedos tipo pinza sosteniendo algo a la izquierda de sus entrepiernas, que cuando me estaba yendo, el Dolape Jorge, como el ascensor estaba lleno, subía por la escalera, alguien le habló desde abajo, se asomó, y cuando volvió a encarar la subida, le pegó manso frentazo al borde de la escalera, haciéndose un bonito tajo... Luego, al entrar en el depto, se les tapó el inodoro, quedando fuera de combate, y para completar, uno de los pibes, se enfermó...
Todo culpa mía, difamaron a coro...
Fuimos a almorzar, sin novedad, y a la noche, al estadio...
Perdimos 4 a 0... ¿Fueron unos perros? Para nada...!!!. La explicación racional que encontraron, fue que yo estuve en la cancha... Encima, cuando salíamos del estacionamiento, Mariano, que me llevaba en su auto, chocó contra un árbol... (Trágame tierra...!!!)
A esta altura, mas que hacerme jodas, ya estaban empezando a considerar, seriamente, cruzar de vereda en cuanto me vieran... Yo, con la objetividad puesta, y con pruebas en la maleta, trataba de hacerlos entrar en razón, de la inexistencia de "ondas negativas", o "espíritus oscuros", sin éxito alguno... Explicarles que Mariano era un pésimo conductor, que yo antes había viajado en el auto de Claudia (Cuerverdinegra), y que terminamos ilesos, o que los 4 goles habían sido en off-side, o los nuestros se habían vendido al oro del Perú, pero nada dio resultado...
A partir de ese momento, dejaron de llamarme por mi apodo, y cuando lo escribían en sms o mails, pasé de ser "Coti" a ser "Ce.O.Te.I."
Manga de hijos de puta, mala gente, envidiosa...!!!
En fin... Los 15 días pasaron, y la hora de abandonar ese infierno (Quiero la cabeza y las bolas del salame al que se le ocurrió llamarla "La felí"), llegó... Cuando bajamos hasta el hall, con todos los petates, dos patrulleros en la puerta, mucho movimiento... Habían robado uno de los departamentos...
Por suerte, ese fue el último event... perdón... ¿Cómo... Todavía no terminó el calvario...????
Pagamos el arreglo del 128 juntando saldos de tarjetas, billetes del estanciero, un diente de oro, un pulmón, y dos pelusas que me quedaban en los bolsillos de la campera, y emprendimos el retorno a la "joum suit joum". Paramos a Cargar nafta en Dolores, y cuando vamos a pagar, nos rechazan la tarjeta por fondos insuficientes... A esta altura, mi mirada registraba solamente tonos de rojo intenso a granate furioso, como único panorama... Por suerte, bajando el monto y completando con efectivo, pudimos retomar viaje, y finalmente llegamos, luego de pagar los peajes con fichas de casino, botones, havannettes, y favores sexuales...
¿Descansar, y olvidarse de los problemas, era no...???

Nos vemos en la próxima... Después de las vacaciones... (?)

sábado, 14 de julio de 2012

11er. Relato: ES ROCKANDROLL NENENNNN...!!!


Composición tema: La música. 

La música es todo. Sencillamente todo. Ya lo dijo Nietzsche "La vida sin música, sería un error" (Meto un Nietzsche y quedó como que soy un avezado lector, pero en realidad todos saben que no...), entonces, vamos a hablar de mi relación con ella. 

De peque, los primeros recuerdos de la música y yo, se remonta a un viejo Winco, y a unos discos "singles" de colores estridentes, y temas de cumpleaños. Como eran una porquería infumable, se me permitía ponerlos en ese tocadiscos, que era una cosa muy rústica, y cuyo diseño se asemejaba mucho a los coches rusos que importaríamos luego, en los comienzos de los '90...

Un poco mas adelante, recuerdo el casi exclusivo reproductor de magazines, que mi "nuevaolero" padre hizo instalar en su Fiat 1500 Rural verde "Sapo Pepe", y que completando el combo con los guantes de cuero con los dedos cortados y malla de red en la parte superior que usaba a la usanza de los "tuercas" de esa época, habilitan, que en esta actualidad, lo pueda catalogar, sin piedad alguna, de "farolero", "vendehumo", y "figuretti". Claro que en esa época, no me hubiera animado a hacerlo, jejejejeeee...




Tal vez por esos mismos días, llegó a mis manos mi primer disco, de uso personal... Una incalificable producción, devenida del programa de tv, "La Familia Telerín", cuyo tema principal rezaba: "Voy a dar la vuelta al mundo montado en un burrito... Un burrito con cara de angelito, sarasa sarasa...", y que, con una clara incitación al infanticidio en carne propia, volvía a poner, apenas terminaba, en un inaguantable "loop" que llevaba al resto de la familia, a andar tapándose los oídos para no escuchar los falsetes de los gansos que cantaban con voz de niños, y de paso, no escuchar sus propias puteadas a quien escribe estas líneas...

Endemientras, diría la Chona, por el sector geronte, la cosa no venía mucho mejor que digamos... Las musiquitas melosas de saxo "bien telúricas" (no por ser de "tieya adentro", precisamente... guiño, guiño...) de Ray Conniff y Fausto Papetti, taladraron nuestros sufridos tímpanos, por un buen par de meses, hasta que dieron paso a mejores melodías, mejores letras, mejores intérpretes y mejores autores...

Párrafo aparte, siendo socio del Centro Cultural del Disco, Padre, que en esa época ya dijimos que estaba en la "pomada", recibió como consejo, comprarse un disco de Frank Zappa & The Mothers of Invention... Cuya tapa, les presento a continuación...


Digan lo que quieran, pero estamos hablando del año 71 o 72... It's too much...!!! Creo que por esos años, padre era un consumista compulsivo, estilo Homero Jay Simpson... No me jodan...!!!

Por suerte, Joan Manuel Serrat y The Beatles, coparon la parada. Y fue la primera vez que los sectores gerontes y juveniles de la casa coincidieron sin daños acusticos para ninguno de los bandos (O casi... con el tema "Fiesta", confieso que tenía la misma obsesión que con la del "burrito con cara de angelito")

Una vez firmado el armisticio musical familiar, Patricia y Claudia, entraron los primeros discos de "música progresiva", que era como se llamaba en sus inicios, al rock nacional de ahora... Como ellas ya estaban "en otra", empecé a "parar la oreja", y asimilar, a escondidas, esa música, con la que todo pasó a un plano superior, aunque todavía quedaba lo mas sabroso... La música en vivo... Los recitales...

Mi primer recital ("Mi primer recital..." Buah... Pareciera que les fuera a contar de una actuación, pero se trata del primer recital como espectador, porque no se tocar ni el timbre...), fue en el debut de la mítica banda "El Arpón", entre cuyos integrantes se encontraba Monino, un amigo de la familia. No se si por la emoción, si por los nervios, o, sencillamente porque estaba muy cansado, me quedé profundamente dormido al tercer tema... Cuenta la leyenda, o mis hermanas, que de la fila de atrás se quejaban por mis ronquidos... Para el segundo recital, unos añitos mas crecido, ya canchero, bien descansado, presto para el "ooooooh...", con Patricia nos tomamos el 37 de Lanús a Ciudad Universitaria, donde iba a ser el recital, pero al llegar a los portones de acceso a la C.U., un mega operativo del ejército (¿fines del '75?), todos abajo del bondi, manos arriba, pies separados, gritos amenazantes, alguno sin documentos quedó ahí, el resto de nuevo arriba, y afuera... recital suspendido por los hombres de verde...

Cuando parecía que el tema recitales y mi persona no había forma de hacerlos congeniar, finalmente hubo conciliación. Sin levantar la perdiz, saqué mi entrada en Obras, para ver el retorno de Almendra en el año '79. Esa maravilla, se puede decir que fue el puntapié inicial para años y años de música en vivo, que para mi modo de ver, es el espectáculo audiovisual mas maravilloso que existe...
Nos vemos en la próxima entrada        

sábado, 7 de julio de 2012

10mo. Relato: PASALE EL CALISUAR...

El décimo relato, el del número redondo, el de las dos cifras, se hizo esperar. Una conjunción precisa de recarga laboral, muy poco tiempo para el ocio, y el hasta ese momento desenfrenado desmoronamiento de mi querido San Lorenzo de Almagro, (mi amante sado-masoquista), hizo que todo se tornara moroso y las ganas de escribir, se evaporaran. Hoy, con la certeza que el descenso nos dio un metro de ventaja, y fundamentalmente, que tengo una pc libre en casa (Aleluia, hermano, alelulia...!!!) retomamos la senda del chusmerío a los recuerdos.
Vamos a recordar un poco, mi etapa Beltranera... y por el tiempo de espera, vamos con 2 por el precio de 1... (A la promoción..., a la promoción...)

Sho laburo con la grasha, el asheite y la cal...

¿Te acordás, Patricia de ese cantito...? (Para los que quieran prenderse, el ritmo es el de "glory, glory, hallelujah") 
Bueno, del María Reina, me pegaron un certero "shot de cul", como era lógico y esperable. Francisco, el preceptor de Patricia, era el novio de mi profesora de religión. Este buen muchacho, tuvo la delicadeza de advertirle lo siguiente: "Decile a tu hermano que no se rompa el cu... digo, el alma, porque por mas que sepa hasta los puntos y comas de los programas de cada materia, lo van a bochar sin miramientos... Me dijo mi novia, que ya bajaron esa orden a los profesores" Cancherito y confiado, (Dar en Diciembre y Marzo era juego de niños para mí...) pese a tales comentarios, presenteme a dar las materias, recibiendo una felpeada marca cañón en cada una de las oportunidades... Reunión familiar, analizando la situación, decidí (mos), que lo mas conveniente era intentar por el lado de una escuela técnica, que era (lo que creí) mas afín a mis gustos... 
Claudia estaba estudiando en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en Barracas, y en el edificio donde cursaba, había una escuela técnica, y se hicieron las averiguaciones correspondientes. Ese antro de repetidores, cuasi-delincuentes y pichones de gangsters, finalmente fue mi escuela, y donde, pese a todo, mejor la pasé...
Plena dictadura militar... Mucho milico con cargo... Mucho no milico, con vocación de gorra...  
Uno de estos últimos, profesor de dibujo técnico, era feliz aterrorizándonos con su maltrato y actitudes violentas. Amenazar a un compañero por reírse en la vereda de la escuela, en el momento que él bajaba de su auto, es un ejemplo. Otro, mas recordado, tuvo final con beso, cuando su patoterismo berreta se topó con un tipazo, muy querido por todos sus alumnos. Resulta que este "profesor" tenía la pésima costumbre de no calificar las láminas que tanto esfuerzo nos costaban en esos primeros meses de aprendices de dibujantes, sino de descargar su furia, tachándolas con birome, como paso previo a romperlas en nuestra cara. Santiago era nuestro preceptor, un día agarró a uno de nosotros que estaba con los pájaros mas volados que de costumbre, averiguó el motivo y recibió como respuesta, la descripción de los malos tratos de este tipo. La clase siguiente, se produjo el milagro... A 5 minutos de empezada, se abrió la puerta, apareció Santiago, y sin decir ni "buen día", lo agarró de las solapas del saco al "Loco" Velázquez, (apodo y apellido del tereso), y mientras lo zamarreaba y lo hacía flamear como un banderín, le decía "Escuchame, pelotudo, me llego a enterar que volvés a tratar mal a un pibe, o a romperles las láminas, y te mato...!!!"
Todos quedamos con los ojos como el 2 de oros, la boca mas abierta que un FarmaCity, y cuando salieron del aula, uno en el aire, el otro izándolo de las solapa, estallamos en una ovación...
Nuestro Superman casero, al igual que el villano, recibieron como castigo, una semana de suspensión. El "loco" jamás volvió a arruinarnos un trabajo, y empezó a tratarnos con la suavidad de una abuela querida...
Hubo mas Justicia en ese acto, que en cualquier oficina de Comodoro Py 2002

Hay goma, hay gomaaa...!!!

Tener Taller, era algo nuevo y que estaba muy piola... Era como ayudarle al viejo cuando se ponía a arreglar cosas, pero sin ayudar, haciéndolo uno directamente. Toda una ceremonia preparar la valija de herramientas, la regla "T", el mameluco... El mameluco, o mono, que los mas "pulentas" no llevaban puesto desde la casa (un quemo), sino que lo llevaban en un bolso... Eso creíamos... Pronto nos pusieron en autos, y los recién llegados al universo del "Industrial, colegio de varones...", pasamos a ser también esos mas que pulentas... machos argentos... espartanos... que se bancaban todas y cada una, y que convertían al mono, como si fuera un transformer de tela Grafa azul, en una "perita" que servía, además de cómoda y autoportable "practibolsa", en una cachiporra muy efectiva a la hora de hacer combates generalizados todos contra todos en las horas libres, para matizar la espera en las paradas del bondi, o para plantarse, espalda con espalda, en esas épicas batallas contra los del "Joaquín V" o los del "Arcamendia", que nos relataban los alumnos de años superiores, y que nosotros mismos repetíamos el relato, a medida que avanzábamos a cursos superiores... A esta altura de las cosas, debo admitir que jamás de los jamases, participé en ninguna gresca con otras escuelas... Pero de la adrenalina que corría por el cuerpo cuando llegaba el rumor "A la salida hay goma con los del Joaquín", preparar los pertrechos (rellenar la perita con limas, martillos y destornilladores) y salir con esa mezcla de decisión y cagazo, para ver que en la plaza, en vez de 20 o 30 compañeros de un fulano, ofendido porque uno de los nuestros se había levantado a su ex novia, había solo palomas... el loco que estaba enamorado de la mina de la estatua... gente común esperando el bondi...

Nos vemos la próxima...
Los relatos de hoy quiero dedicárselos a Juan Martín y Carla